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jueves, 29 de diciembre de 2016

LOS GRANDES POETAS DEL TANGO (VI): FRANCISCO GARCÍA JIMÉNEZ

Poeta, prosista, historiador, periodista, dramaturgo y guionista de cine; fue Francisco García Jiménez una de las plumas más elegantes del tango.
Nació en la ciudad de Buenos Aires el 22 de septiembre de 1899.
Una exacta descripción de él le pertenece a Horacio Ferrer en su obra "El libro del tango" (1970).
"Perteneció desde el pique a la corriente de letristas inteligentes y refinados - Cadícamo, Blomberg, Silva Valdés, Gomila, Le Pera - que, en muy diversas postulaciones de estilo, y tras del impulso fundador de José González Castillo, dio al verso cantable del tango nuevos horizontes estéticos y anímicos.
La pulcritud en la escritura, la riqueza de invención y la percepción más profunda de la vida espiritual del Río de la Plata, fueron rasgos de su obra."
Transcurriendo su adolescencia comenzó a escribir sus exquisitos versos que, algún tiempo después, fueron publicados por "Mundo argentino".
Frisaba los 20 años cuando escribió la letra de su primer tango: "Zorro gris", cuya música fue compuesta por el celebrado violinista Rafael Tuegols y que, con el paso del tiempo, se convirtiera en una de las piezas más importantes de la historia de nuestra música.
Él mismo relató en 1965 el proceso de composición de su obra con estas palabras:
"Pongo mucho fervor del corazón para recordar a Rafael Tuegols, brillante músico del tango, fallecido en abril de 1960.
Cuando lo conoci, yo era un muchacho quinceañero, anheloso de alternar con los mayores.
Él me llevaba ocho años y me trataba de igual a igual en la camaradería.
...
Pasaron cinco años. Él con su música; yo con mis versos adolescentes.
Un día de 1920, después de un tiempito sin ver a Tuegols, me dijo un amigo común:
-Rafael te espera una de estas noches en el café de La Paloma, frente a los cuarteles de Palermo. Quiere que escuches un tango que acaba de componer.
Allá fui. Tuegols tocaba con su orquesta típica en el palquito rudimentario del cafetín famoso, que, como un archimentado conventillo de Villa Crespo, tomaba su nombre de la moza que tuvo a maltraer a tantos enamorados.
...
Me senté a una mesa del café de La Paloma. Desde el palco, Tuegols me hizo un saludito con un acorde del violín, al que agregó una guiñada de entendimiento.
-¡Qué estará tramando el duende travieso de Rafael!-, pensé.
Pronto lo supe. La orquesta arrancó con el tango "El esquinazo", de Villoldo, que tiene en su desarrollo esos golpes regulados que los bailarines de antes marcaban a tacón limpio. En este caso, el conjunto de La Paloma hacía lo mismo en el piso del palquito, con tal fuerza, que las viejas tablas dejaban caer una nube de tierra sobre la máquina del café express, la caja registradora y el patrón.
Éste echaba denuestos; los de arriba seguían muy serios su tango y los parroquianos del cafetín se regocijaban. Era el Tuegols de siempre ...
Después me hizo escuchar su tango flamante. ¡Qué tangazo!... El café estaba abarrotado de público que se lo pedía insistentemente y lo aclamaba:
    -¡Zorro gris!... ¡Zorro gris!...
El tango tenía ya ese nombre. Me lo confirmó en la mesa cambiando optimistas impresiones. Me contó que venía gente de todos lados de la ciudad para oírlo, y continuamente llegaban colegas a pedirle copias manuscritas.
-No quería que saliera la edición de Breyer sin que vos le hicieras letra -me dijo-. Pero ya me ganaron los falsificadores ...
Efectivamente.
...
En aquel tiempo, el pujante interés que despertaba la melodía porteña, y la deficiente ley de propiedad intelectual, hacían proliferar los falsificadores de la música impresa, con el consiguiente detrimento de la percepción de derechos de autor por ese concepto. Con "Zorro gris" esa piratería llegó al summun. Hábiles y disimulados transcriptores, desde una mesa del café La Paloma, en tanto la orquesta del propio compositor lo tocaba, se adelantaron aprovechadamente con su edición clandestina a la que la Casa Breyer puso en venta legalmente... Aunque, por razones obvias, ésta tuvo el desquite de dar la primicia de los modestos versos que convertían al tango en canción:
   "Cuántas noches fatídicas de vicio
     tus ilusiones dulces de mujer..."
La permanencia afortunada de la melodía de "Zorro gris" en el favor popular, a través de cuarenta y cinco años, da la razón a Filiberto, que dijo en una ocasión:
-Es un modelo insuperable del sentimiento lírico porteño, porque abrevó en la fuente de Betinoti, cantor legítimo del alma de Buenos Aires".




                             Grabación de "Zorro gris" por Carlos Gardel
                                            Año 1921 - Matriz N° 453


En 1922 comenzó, con el tango "El huérfano", su colaboración autoral con el bandoneonista Anselmo Aieta, con quien compuso obras que pasaron a la historia grande del tango, como, además del citado, los tangos "Príncipe" (cuya música contó también con la participación de Rafael Tuegols), en 1923; "Mentirosa", en 1924; "Suerte loca", en 1925; "Tus besos fueron míos"; "Bajo Belgrano"; "Siga el corso" y "La violetera" (este último inspirado en la canción española homónima), en 1926; "Carnaval" y "La chiflada", en 1927; "Alma en pena"; "Yo me quiero disfrazar" y "Entre sueños" (este último con la colaboración musical de Juan Polito) en 1928; "Chau, ingrata; "Prisionero" y el vals "Palomita blanca", en 1929; "Bajo tierra" y "Viva la patria", en 1930; "Que lo larguen", en 1932; "Ya estamos iguales", en 1934; "Mariposita", en 1940 y "Escolaso", en 1953.
También escribió, entre muchas otras, las letras de "La enmascarada" (tango, 1923, con música de "Paquita" Bernardo); "Lunes" (tango, 1923, con José Luis Padula); "La última cita" (tango, 1924, con Agustín Bardi); "La carreta" (tango, 1924, con los hermanos José y Luis Servidio); "Mentiras" (tango, 1925, con Luis Minervini); "Barrio pobre" (tango, 1926, con Vicente Belvedere); "Farolito de papel" (tango, 1929, con los hermanos Teófilo y Mario Lespés); "Alguna vez"(tango, 1929, con Enrique Santos Discépolo); "Imaginación" (vals, 1933, con Oscar Arona y Elvino Vardaro); "Vos y yo" (tango, 1934, con Héctor Bates); "Oiga, compadre" (tango, 1936, con Agustín Bardi); también en 1936 escribió una letra para el antiguo tango "El pensamiento", de José Martínez); "Valsecito criollo" (vals, 1937, con Lidio Fasoli); "Como perro en cancha 'e bochas (milonga, 1937, con Aníbal Troilo"); "A mi primera novia" (vals, 1939, con Vicente Fiorentino); "Canción del estudiante" (canción, 1939, con Ernesto César Galeano y Carlos Vicente Guastavino); "Otra vez carnaval" (tango, 1941, con Carlos Di Sarli); "Los harapos de mis sueños" (tango, 1942, con Mario Canaro); "Bailongo de los domingos" (tango, 1943, con Oscar Arona); "Oigo tu voz" (tango, 1943, con Mario Canaro); "Malvón" (tango, 1944, con Oscar Arona); "Chaparrón" (milonga, 1945, con "Pintín" Castellanos); "Rosicler" (tango, 1946, con José Basso); "Fraternal" (canción de Navidad y Año nuevo, 1947, con Sebastián Piana); en 1947 escribió una letra en español para el vals "Fascinación" ("Fascination"), compuesto en 1932 por Fermo Dante Marchetti y Maurice de Fèraudy en música y letra, respectivamente.
También escribió "Mamboretá" (tango, 1950, con María Isolina Godard); "La misma calle" (tango, 1961, con Edgardo Donato); "Pobre negro" (candombe, 1962, con José Basso); "Recuerdo para Villoldo" (tango, 1977, con Julio De Caro).
Tres de sus tangos fueron premiados en los concursos anuales que organizaba Max Glücksmann, dueño de la empresa "Discos Nacional". Fueron ellos: "Bajo Belgrano" (concurso de 1926); "Alma en pena" (1928) y "Bajo tierra" (1930).
De todos sus colaboradores, a quien quiso más entrañablemente fue a Anselmo Aieta y de su producción autoral con el bandoneonista, sentía un especial afecto por "Siga el corso" y "Alma en pena".


                                                           

                              Portada de la partitura de "Siga el corso"


García Jiménez escribió una treintena de obras teatrales, entre las que se destaca "¡El muerto que yo vendí goza de buena salud!"; pieza cómica en un acto y tres cuadros, en colaboración con Narciso Muñiz, presentada en el teatro Apolo y en el que la cancionista "Pepita" Cantero estrenó el antedicho tango de García Jiménez y Discépolo "Alguna vez".
Muy amigo de José Razzano, solicitó su concurso para, con sus relatos referidos a su compañero de dúo y de la vida, escribir el libro "Vida de Carlos Gardel contada por José Razzano", en 1946.
También publicó "El tango, historia de medio siglo" (1964); "Así nacieron los tangos" (1965) y "Estampas de tango" (1968).
Fue autor del guión de la película "Se llamaba Carlos Gardel", dirigida por León Klimovsky, protagonizada por Roberto Escalada, Juan José Míguez, Felisa Mary, Elina Colomer y Golde Flami y estrenada el 7 de abril de 1949.
Junto a Enrique Cadícamo, escribió también el argumento del filme "La historia del tango", dirigido por Manuel Romero, protagonizado por "Tito" Lusiardo, Fernando Lamas, "Pepita" Muñoz, Severo Fernández y Virginia Luque y estrenado el 29 de junio de 1949.
Colaboró con Lucas Demare en el guión de la película "Mi noche triste" (que narra la vida de Pascual Contursi), con dirección del propio Demare, las actuaciones en los principales papeles de Jorge Salcedo, Diana Maggi, María Esther Gamas, Blanca del Prado, Pedro Maratea y Aníbal Troilo y estrenada el 3 de enero de 1952.
En su libro "Así nacieron los tangos" (que narra, no exentos de alegorías que ornan los relatos, los procesos de composición de los más importantes de ellos), en el referido a su entrañable y exitoso tango "Alma en pena", comparte sus sentimientos hacia Anselmo Aieta y recuerda su dolor por el aún reciente fallecimiento del bandoneonista, acaecido el año anterior, el 25 de septiembre de 1964.
Francisco García Jiménez falleció en la ciudad de Buenos Aires el 5 de marzo de 1983.


                     Alma en pena; tango (F. García Jiménez - A. A. Aieta)
    Carlos Gardel - Guitarras: José Aguilar - José Ricardo - Guillermo Barbieri
                     Grabado en Odeón de París el 11 de octubre de 1928
                                          Nacional 18252a/Ki 1851-2



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