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viernes, 13 de mayo de 2016

LOS GRANDES POETAS DEL TANGO (IV): MANUEL ROMERO

Fue una de las más importantes figuras del espectáculo argentino. 
Lo posiciona en tal situación su vastísima trayectoria: periodista, poeta, autor teatral, director de compañías y cineasta.
Nació en su amada Buenos Aires (a quien le dedicó una de sus más sentidas poesías), el 21 de septiembre de 1891.
Tras cursar sus estudios de colegio, fue alumno de la Escuela de Fogoneros de la Armada, otro de sus grandes amores.
En 1913 se inició como periodista en la revista "Fray Mocho", comenzando así una brillante carrera que continuaría en "Crítica"; "Última hora" y "La montaña".
Consolidándose en el ambiente del teatro, comenzó a escribir sainetes, siendo el primero "Teatro breve", escrito conjuntamente con Ivo Pelay y estrenado en el teatro "Comedia" el 7 de enero de 1919.
De allí pasó a otra variante teatral: la revista. Fue uno de los que afianzaron este género, al que le fue incorporando elementos del bataclán francés; pero dándole, a la vez, la fisonomía porteña que fue una característica fundamental en toda su labor.
En las letras de tango inicióse en 1921 con "El taita del arrabal", escrita con Luis Bayón Herrera, con quien Romero ya trabajaba en el teatro "Porteño". La melodía fue compuesta por una gran figura de la música española: el maestro José Padilla, quien por entonces se encontraba en Buenos Aires por haber sido contratado como director de orquesta para una compañía de zarzuelas en el teatro "Ópera".
Al año siguiente escribe varios tangos más para sus producciones; entre ellos "Polvorín", con música de José Martínez y estrenado el 28 de julio de 1922 por el barítono José Muñiz en su sainete "El Gran Premio Nacional". El caballo "Polvorín" existía en verdad y su propietario era el abogado y político conservador Benito Villanueva.  
Pero la consagración definitiva para Manuel Romero llegaría dos meses antes, exactamente el 12 de mayo, día en que la compañía de César Ratti pone en escena en el teatro "Apolo" la obra "El bailarín del cabaret", en la cual el galán-cantor Ignacio Corsini estrena el tango "El patotero sentimental", de Romero con música de Manuel Jovés. 
El historiador y periodista Osvaldo Sosa Cordero evocaba ese momento con estas palabras:
"El público se vuelca al Apolo atraído por la agradable pieza y por el notable cantor que de riguroso "smoking", displicentemente apoyado en el respaldo de una silla, la rodilla derecha descansando en ella, canta en el cuadro del escénico cabaret: "Patotero, rey del bailongo; patotero sentimental" ...
El éxito fue extraordinario y marcó un hito en la historia del tango. Carlos Gardel lo grabó en dos tomas, editándose la segunda, pero Corsini registró cinco tomas con dos números de matriz distintos, publicándose la tercera y la quinta, acompañado por la orquesta del maestro Roberto Firpo.

                                                             


               "El patotero sentimental" por Ignacio Corsini y Roberto Firpo. 
Este ejemplar corresponde a la edición de la quinta toma, número de matriz 924-1


El músico español Manuel Jovés fue por entonces habitual colaborador de Romero con quien también compuso, entre los años 1922 y 1925, los tangos "La provinciana"; "Pobre milonga"; "Nubes de humo (Fume compadre)"; "Corazón de arrabal" y principalmente el tango que el poeta escribió para dedicar a su amada ciudad: "Buenos Aires", estrenado por Carlos Morganti en el teatro "Maipo" el 22 de febrero de 1923 en la obra de Romero "En el fango de París" por la compañía Mary-Morganti-Gutiérrez.
De él escribieron Héctor y Luis Bates:
"Las notas de "Buenos Aires" dejaron de pertenecerle por completo para entrar a ser parte de la misma belleza que cantaban ... Hablaban de la tierra querida; desde el mismo instante en que nació, entró a formar parte de esa cosa indivisible que es la propiedad de todos en cuanto abarca y contiene."
"Buenos Aires" igualó el éxito de "El patotero sentimental", constituyendo ambos los más grandes sucesos de Manuel Romero.
Carlos Gardel dio con su inigualable voz el marco perfecto para este auténtico himno a la capital de Argentina, "La reina del Plata", como la definió el poeta. El cantor incomparable lo llevó consigo a lo largo de toda su carrera. Lo grabó en dos oportunidades, 1923 y 1930 y además, fue la obra que eligió para su presentación en New York, en la cadena NBC, el 31 de diciembre de 1933. El maestro Terig Tucci, responsable de toda la producción musical de Gardel en Estados Unidos, al recordar el último ensayo previo al debut, lo evocaba así:
"Llegó la hora de la prueba. Los profesores sentados ante sus respectivos atriles; Gardel, completamente dueño de sí, examinaba sus canciones; desde su estrado, Hugo Mariani aprestándose a iniciar el ensayo y repiqueteando la batuta, llamaba al orden a la orquesta.
La primera pieza que se ensayó fue "Buenos Aires", la canción que debía servir de rúbrica".

                                                              

           Primera grabación de "Buenos Aires" por Carlos Gardel. Año 1923. 
                                                Matriz Nº 1234-1


Siendo codirector (con Luis Bayón Herrera) de la compañía de revistas del teatro "Sarmiento", en el año 1931 viajó con ella a París y allí se le presentó la oportunidad de vincularse al mundo del cine.
A la sazón, se encontraba en dicha ciudad Carlos Gardel preparando su primer largometraje y a la búsqueda de quien pudiera trabajar en el mismo. Desde luego, ella se centró en artistas argentinos y ya por él conocidos. Es así como la producción musical fue confiada a Gerardo H. Matos Rodríguez; el guión a Romero y a Luis Bayón Herrera; el acompañamiento musical estuvo a cargo de Julio De Caro con su orquesta y los guitarristas que por entonces tenía Gardel: Guillermo Barbieri y Ángel Domingo Riverol y los principales protagonistas fueron Sofía Bozán, Gloria Guzmán y Pedro Quartucci. La película, que se llamó "Las luces de Buenos Aires", incluyó cuadros en los que se lucía la compañía de revistas y Romero escribió, además, las letras de los cuatro temas musicales que allí se interpretaron: los tangos "Mi provinciana" y "Canto por no llorar", ambos con música de Matos y cantados por Sofía Bozán y los dos que entonó la voz de Gardel: la canción "El rosal" (también con melodía de Matos) y el tango "Tomo y obligo" (con música del propio cantor).
A partir de allí y a través del tiempo, Romero se convirtió en uno de los más importantes hombres del cine argentino. De regreso a Buenos Aires, en 1933 se vinculó a la productora "Lumiton" y más tarde su director, reemplazando en el cargo a quien fuera su fundador: Enrique Telémaco Susini.
La producción fílmica de Romero ha sido absolutamente grandiosa, incluyendo títulos tales como: "Noches de Buenos Aires"; "El caballo del pueblo"; "La muchachada de a bordo"; "Don Quijote del altillo; "Radio Bar"; "Fuera de la ley"; "El cañonero de Giles"; "La muchacha del circo"; "La Vuelta de Rocha"; "Los muchachos de antes no usaban gomina", "La rubia del camino"; "Tres anclados en París"; "Mujeres que trabajan; "Divorcio en Montevideo"; "Muchachas que estudian"; "La vida es un tango"; "Gente bien"; "Carnaval de antaño"; "Casamiento en Buenos Aires"; "Luna de miel en Río"; "Isabelita"; "Yo quiero ser bataclana"; "Un bebé de París"; "Mi amor eres tú"; "Historia de crímenes"; "Una luz en la ventana"; "Elvira Fernández (vendedora de tienda)"; "Ven... mi corazón te llama"; "Hay que casar a Paulina"; "Adiós pampa mía"; "El diablo andaba en los choclos"; "El tango vuelve a París"; "Navidad de los pobres"; "La rubia Mireya"; "Porteña de corazón"; "Mujeres que bailan"; "Morir en su ley"; "Un tropezón cualquiera da en la vida"; "La historia del tango"; "Valentina"; "Derecho viejo"; "El hincha".
Dirigió a las figuras más relevantes de la cinematografía argentina: Tita Merello, Severo Fernández, Enrique Serrano, Irma Córdoba, Fernando Ochoa, Luis Sandrini, Nuri Montsé, Tito Lusiardo, Benita Puértolas, José Gola, Santiago Arrieta, Alicia Barrié, Olinda Bozán, Juan Carlos Thorry, Alberto Vila, Gloria Guzmán, Marcos Caplán, Luisa Vehil, Luis Arata, Ricardo Passano (h), Rosa Rosen, Hugo del Carril, Mercedes Simone, Floren Delbene, Mecha Ortiz, Florencio Parravicini, Sabina Olmos, María Esther Buschiazzo, Marcelo Ruggero, Paulina Singerman, Niní Marshall, Pepita Serrador, Delia Garcés, Alicia Vignoli, Amalia Bernabé, Charlo, Sofía Bozán, Teresa Serrador; Arturo García Buhr, Narciso Ibáñez Menta, Osvaldo Miranda, Francisco Álvarez, Francisco Charmiello; Alberto Castillo, María Esther Gamas, Perla Mux, Silvana Roth, Pepita Muñoz, Elvira Ríos, Aníbal Troilo, Elena Lucena, Analía Gadé, Jorge Salcedo, Augusto Codecá, Fidel Pintos, Roberto Escalada, Juan José Míguez, Fanny Navarro, Olga Zubarry, Vicente Rubino, Laura Hidalgo, Diana Maggi y hasta al mismísimo Enrique Santos Discépolo.
Entre sus obras teatrales se cuentan, amén de las ya mencionadas: "Los pronósticos de 1922"; "El rey del cabaret"; "Patotero, rey del bailongo"; "La maravillosa revista"; "Chevallier revista" (en la que dirigió a Maurice Chevallier, especialmente contratado para trabajar en ella); "Gran circo Rivolta"; "La canción de Buenos Aires"; "De Puente Alsina a Montmartre"; "A ver quién nos pisa el poncho"; "La guardia vieja"; "Atención a la largada"; "El correntino Vidal"; "La muchachada de a bordo"; "La vuelta de Pirincho"; "El rincón de la alegría"; "La cantina está que arde"; "La ilusión de Sabatucci" y tantísimas otras, hasta llegar a la cifra de 178 piezas.
Tiene registradas 146 letras de canciones, algunas de ellas son fundamentales en la historia del tango: "El patotero sentimental"; "Buenos Aires"; "Nubes de humo"; "Tiempos viejos"; "Tomo y obligo; "La canción de Buenos Aires". Escribió también, entre otras, las letras de "Tango porteño"; "No se puede con Luis Ángel" (dedicada al boxeador Luis Ángel Firpo); "Haragán"; "Aquel tapado de armiño"; "Gabino"; "La muchacha del circo"; "Las vueltas de la vida"; "Estampilla"; "Guapo sin grupo"; "Desensillá hasta que aclare"; "Qué querés con ese loro"; "Oración criolla" (en recuerdo de Carlos Gardel); "Recuerdos de bohemia"; "La canción del camino"; "Guapo y varón"; "Carnaval de antaño"; "Dime mi amor"; "Don Segundo Sombra"; "Cuando no queda esperanza"; "Pobre soñador"; "El vino triste"; "La ribera"; "Yo quiero ser bataclana" y tantas más, contándose la "Marcha de la Armada".
Manuel Romero; prócer del tango, del teatro y del cine argentinos, falleció en su entrañable Buenos Aires el 3 de octubre de 1954.


                               Buenos Aires; tango (M. Romero - M. Jovés)
                 Carlos Gardel - Guitarras: José Aguilar - Guillermo Barbieri - 
                                               Ángel Domingo Riverol
                                Violín: Antonio Rodio - Piano: Rodolfo Biaggi
                                          Grabado el 1 de abril de 1930
                                                Nacional 18808b/5328



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